Comportamiento humano (VI)

Mientras que en las multitudes agresivas el fin es dañar a alguien, y en las multitudes expresivas es dar salida a determinados sentimientos, en las multitudes evasivas el objetivo es escapar de un peligro o una amenaza, en ellas, predomina la conducta de pánico. Hay multitud de ejemplos a lo largo de la historia que nos dicen lo desafortunadas que son las consecuencias de esta conducta. En el Madrid Arena el de noviembre de 2012, durante la fiesta de halloween, murieron aplastadas tres personas. Aunque hay casos mucho más graves, como el de Chicago en 1903 donde murieron 500 personas aplastadas por un incendio en el Teatro Iriquois.

La pregunta principal es ¿qué lleva a las personas a comportarse un modo aparentemente tan irracional?

Cabe destacar que el pánico surge únicamente cuando estamos ante una amenaza o peligro inminente donde la única conducta eficaz es la huida, y las salidas posibles son insuficientes para todos los individuos. Básicamente, es preciso que exista una posibilidad de escapar y que esta sea escasa. También es importante el factor de quedar atrapado.

Ante estas dos opciones, la persona se muestra radicalmente individualista, abandonando las normas sociales y mostrándose, en la mayoría de los casos, en absoluto cooperativo. De esta forma, en muchos accidentes, como un incendio, la mayoría de víctimas suelen ser causadas por el pánico.

En cuanto a los desastres, son situaciones completamente diferentes. Son eventos inesperados, que provocan daños en infraestructuras básicas, viviendas, carreteras, etc. Son situaciones que alteran el orden social y la conducta habitual de las personas, siendo necesaria la ayuda exterior. El estudio de estas situaciones y como afectan al ser humano son muy difíciles de realizar dadas las circunstancias en las que se producen (son difíciles de predecir). Sin embargo, se han realizado estudios a los supervivientes de estas catástrofes y se ha concluido:

  1. El pánico no suele ser frecuente
  2. No se suelen dar reacciones incontroladas y muy emotivas
  3. Predomina la desmoralización y el aturdimiento

Más adelante, surgen líderes espontáneos dándose el caso de comportamientos generosos que pueden llegar hasta la abnegación. Tras lo vivido, algunos supervivientes no consiguen superar el trauma, y no cesan de hablar de él, mientras otros rechazan su mero recuerdo.

La apatía es algo significativo en este caso. A diferencia de una situación de pánico donde el peligro es inminente, en este caso ya ha sucedido y las personas viran hacia la desmoralización debido al sentimiento de ser abandonado por el destino, y su respuesta más común es la falta de reacción.

Uno de los fenómenos más interesantes que tienen lugar en las multitudes es el de la propagación de los rumores. Los rumores son esas afirmaciones que circulan de persona a persona, que se refieren a algún asunto de interés público, y que se transmiten como si fueran verdaderas aunque no están verificadas. Dada la intrínseca dificultad del tema, existen varios puntos de vista y aquí analizaremos el más extendido.

Se requieren al menos dos condiciones básicas para la propagación del rumor:

  1. Un asunto sobre el que exista cierta ambigüedad
  2. Debe tratarse de un tema importante

Ambos requisitos son imprescindibles. Existen diferentes modalidades de rumores, algunos expresan deseos o anhelos (Se está preparando un golpe de estado), otros tratan de miedos o amenazas (habituales en contiendas militares en tiempos de guerra), y, finalmente, los rumores impetuosos que son aquellos que se propagan como el rayo, mientras que otros son más sigilosos.

El estudio del proceso de transmisión de rumores ha dado lugar a las leyes básicas de la transmisión de los rumores:

  1. La ley de la reducción o debilitación, según la cual el rumor tiende a reducirse. El máximo de reducción aparece al principio que es cuando más detalles hay.
  2. La ley de la acentuación, según la cual al tiempo que muchos detalles se pierden, otros se hacen más relevantes, estructurándose el mensaje a su alrededor.
  3. La ley de la asimilación, según la cual los detalles retenidos se reorganizan y modifican de modo que resulten congurntes con la idea dominante y con las expectativas, intereses y sentimientos, de los transmisores del rumor.

Por otro lado, existe una serie de pautas a seguir para controlar o reducir el origen y transmisión de los rumores:

  • El ofrecimiento de información completa y exacta sobre los temas importantes a través de los medios de comunicación de masas (mass media).
  • La difusión rápida de las noticias importantes, procurando que llegue a todo el mundo cuanto antes.
  • La organización de campañas contra los rumores, presentándolos como un arma de los grupos adversarios (políticos, ideológicos, económicos, etc) e insistiendo en lo absurdo de creer en ellos.

La cantidad de rumores que un hombre puede soportar es inversamente proporcional a su inteligencia.

Arthur Schopenhauer