Comportamiento humano (II)

Tras leer la primera parte estamos de acuerdo que el comportamiento verbal influye y modifica el comportamiento total de cada individuo. Lo interesante de esto es que, a partir del lenguaje, se desarrolla el pensamiento. Por pensamiento entendemos la capacidad de pensar; del conjunto de ideas propias que modifican nuestra percepción de la realidad.

Entre los estímulos que el ser humano recibe y los comportamientos observables que ante ellos adopta tiene lugar una actividad cognitiva que determina con gran peso ese comportamiento. El ser humano es el único animal capaz de conceptualizar la realidad.

La herencia biológica es un fenómeno complicado que permite explicar la transmisión de la mayor parte de las características orgánicas y fisiológicas de los seres vivos. Dentro del mundo animal, los cromosomas y los genes de los que estamos compuestos nos proporcionan los compuestos químicos propios de nuestra especie, incluyendo de algún modo las pautas de comportamiento.

Este punto hay que matizarlo necesariamente. Hemos dicho anteriormente que la conducta está estrechamente vinculada al sistema nervioso central. En este tramo existe una correlación entra la complejidad de ambos. Sin embargo, siendo el sistema nervioso un ente orgánico heredado, determinado en sus características constitutivas por la herencia biológica, una mayor complejidad cerebral no implica un mayor número de comportamientos heredados, más bien al contrario.

Como ejemplo en la naturaleza tenemos a las abejas o las hormigas, que desde mismo momento de su nacimiento poseen unos comportamientos y conductas individuales sumamente complejos en relación a la complejidad de su sistema nervioso. Por otro lado, los seres humanos cuando nacemos somos muy vulnerables, y apenas poseemos comportamientos heredados (que no innatos). Durante un gran período de nuestra infancia precisamos de protección y cuidados para poder desarrollarnos y poder ser autosuficientes.

Sucede que las especies con un cerebro muy desarrollado se diferencian de las especies dotadas de una sistema nervioso más simple no en las conductas que heredan, si no en los comportamientos que puede adquirir.

La abejas poseen un comportamiento complejísimo, pero son los únicos que puede realizar. Está sometida al determinismo biológico. De hecho, cuantos más comportamientos heredados tiene una especie menos comportamientos nuevos puede adquirir.  De esta forma, el ser humano hereda un cerebro sin apenas comportamientos heredados que le permite, eso sí, realizar multitud de aprendizajes.

Aún así, esto no es suficiente. Para aprender, el ser humano necesita algo más que un sistema nervioso complejo, aunque esta sea condición sine qua non, precisa de un ambiente que enseñe o permita aprender. Es decir, si el ser humano que nace debe convertirse en un adulto de comportamiento complejo, es que va a contar con un ambiente complejo. Ese ambiente esta constituido por los demás miembros de la sociedad donde nace el ser humano, el medio social, y esta circunstancia permite que un ser humano muy indeterminado, en lo que a conducta se refiere, llegue a comportarse de acuerdo, entre otras cosas, con lo establecido en su grupo social. Un caso que ejemplifica lo importante que es el grupo o medio social es el de Víctor de Aveyron.

Las personas que constituyen ese grupo social, resumiendo en sus comportamientos los aprendizajes históricamente transmitidos de generación en generación, consigue que todos los individuos lleguen a comportarse como un miembro de su comunidad cultural. La cultura sustituye de esta forma, en el comportamiento humano, a los cromosomas.