Los dados

En la década de 1940 los científicos necesitaban un método para la generación estadística de números aleatorios al ser decisiva esta para la simulación de explosiones termonucleares. Por otro lado, en el presente muchas redes informáticas se sirven de números aleatorios para redirigir el tráfico de internet y evitar que colapse. Del mismo modo, los encargados de elaborar encuestas políticas se sirven también de números aleatorios para seleccionar muestras no sesgadas de votantes potenciales.

Los dados fueron uno de los primeros métodos para la obtención de números aleatorios. Al comienzo, los dados, estaban elaborados con tabas de animales ungulados. La civilizaciones antiguas creían que el resultado del lanzamiento de los dados era producto de la voluntad de los dioses, y por tanto, se recurría a los dados para la elección de gobernantes, para la toma de decisiones cruciales o para el reparto de herencias. La metáfora de que dios controla los dados sigue presente en esta cita de Stephen Hawking:

Not only does God play dice, but… he sometimes throws them where they cannot be seen.

En español:

Dios no solo juega a los dados, sino que a veces nos confunde lanzándolos en lugares en los que no podemos verlos.

Los dados más antiguos datados hasta la actualidad fueron descubiertos en una excavación en la famosa Ciudad Quemada , o por su nombre en persa Shahr-i Sokhta, al sudeste de Irán. Todo apunta a que los dados formaban parte de un juego de tablero.

La ciudad, abandonada en 2100 a.C., supone cuatro etapas de la civilización destruidas por el fuego. Los arqueólogos descubrieron en el mismo lugar el ojo artificial más antiguo del que se tiene constancia.

Durante muchos siglos los dados han sido utilizados con la finalidad de enseñar probabilidad. Si se lanza un dado con n caras, la probabilidad de obtener cada lado del dado será 1/n. La probabilidad de obtener una secuencia concreta de números es 1/n^{i}. La probabilidad de obtener un 1 seguido de un 5 en un dado cúbico tradicional es 1/6^{2} = 1/36

Si se utilizasen dos dados a la vez, la probabilidad de obtener una suma dada se calcula determinando el número de formas posibles de alcanzar esa suma y dividiéndolo por el número total de combinaciones. Por esa razón es mucho más probable obtener un 7 como suma que un 2.